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21 Días de oración profunda – Día 1

21 Días de oración profunda – Día 1

Día 1

La fundación de la oración – Jim Maxim

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Lucas 11:2

  • Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.

Los discípulos sabían que Jesús iba a orar, a veces por noches completas y fueron testigos de sus milagros sobrenaturales y de las sanidades que hacía diariamente.  Esto debe haber tenido un tremendo impacto en ellos.  En Lucas 11:1-4 nos dice que después de haber visto a Jesús terminar otro tiempo de oración, le pidieron que les enseñara a orar.  ¿Cree que reconocieron de dónde venía la fuerza y el poder de Jesús?  ¡Claro que sí! Ellos se dieron cuenta de que venía del tiempo que tenía de oración con el Padre. De todas las cosas que podían haberle pedido a Jesús ese día, le pidieron “enséñanos lo que acabas de hacer, a orar de la manera que tú has orado.”

Me recuerda a uno de mis hijos viniendo hacia mí cuando era pequeño y me vieron hacer algo que querían imitar.  ¿Papá, podrías mostrarme cómo hacer eso? ¿Qué harías si tu hijo te pregunta eso? ¿Le darías la respuesta incorrecta para frustrarlos?  Si quieren aprender a manejar ¿les darías las llaves del carro sin instrucciones? No creo.  Creo que les darías instrucciones muy específicas.

¿Jesús estaba hablando en serio cuando le dio a los discípulos esta oración o fue una sugerencia para considerar?

¡Jesús estaba hablando en serio!  Él quería que los discípulos oraran al Padre como él lo había hecho.

Y Él quiere que hagamos lo mismo – orar de la manera que el oró – con lo que llamamos el Padre nuestro.  Jesús quiere que veamos los pasos que él seguía cuando iba al Padre. Esta es la fundación de la oración.  Jesús quería que sus discípulos y la iglesia entendiesen cómo hablar al Padre, cómo debemos acercarnos a Dios poderoso a fin de entrar en su presencia santa.

En los próximos días de oración, veremos cómo el ejemplo de la oración de Jesús pone la fundación para que tengamos un caminar más profundo con Él.

“PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO…”

Las primeras palabras que Jesús hablo fue “Padre nuestro”.  Él quería asegurarnos de que es nuestro Padre y de que hemos rendido nuestra vida al Dios que nos ama.  Cuando Jesús dijo “Padre Nuestro” a los discípulos,  Él no estaba hablándole a los que no tenían a Dios como su Padre.  Dios quiere estar seguro de que Él es nuestro Padre también; Él desea mostrarnos que Su amor es la razón por la que Él envió a Jesús al mundo.

Claro que Dios todavía escucha el clamor de un pecador.  El escucha el clamor de aquellos que están perdidos cuando lo llaman por ayuda.  Gracias a Dios, que escuchó mi clamor cuando no estaba salvo, pero Él conocía que el deseo verdadero de mi corazón era tenerlo como Padre.  Sólo que no sabía cómo llegar a Él.

Toma un momento para preguntarte: “Dios es mi padre hoy?  Si no lo es, entonces ahora es el momento para que sea tu Padre.  Si tú nunca has entregado tu Corazón a Cristo y le has pedido personalmente que te perdone y te limpie de tu pecado, puedes empezar ahora mismo.  Medita en esta oración y repítela conmigo:

Padre poderoso, en el nombre de Jesús, vengo a ti y te pido que me perdones y me limpies de todo mi pecado.  Señor Jesús, me postro delante de ti y acepto que soy un pecador.  Por favor, perdóname y ven a vivir en mi vida. Por favor, sé el Señor de mi vida.  Quiero estar en tu familia. Jesús te entrego mi Corazón hoy, ayúdame a servirte y adorarte. Te entrego todo.

“SANTIFICADO SEA TU NOMBRE…”

Aceptamos que Dios es nuestro Padre.  Después Jesús nos dice que debemos venir al Dios del universo y en su nombre – que significa reverenciar, adorar, honrarlo y adorarlo. Jesús reverenció a su Padre y necesitamos hacer lo mismo.

Mientras que Jesús estuvo en la tierra, él ofreció oraciones y peticiones con lágrimas y clamor al que lo podía rescatar de la muerte.  Y Dios escuchó sus oraciones por su gran y profunda reverencia a Dios (Hebreos 5:7)

Quiero que prestes atención a lo siguiente: Dios escuchaba las oraciones de Jesús porque Jesús tenia una profunda reverencia por el Padre.

Mi deseo durante estos días de oración es que aprendas el secreto poderoso de orar a nuestro Padre celestial.  Queremos que Dios responda nuestras oraciones, pero también deberíamos querer saber porqué Dios respondería nuestras oraciones.  Darle reverencia a Dios como lo hizo Jesús es un gran parte de recibir esas respuestas.  Es una verdad de fundamento saber que no debemos acercarnos a Dios casualmente sin la reverencia que se merece.  La oración casual es un error.  Quiero repetir esto, la oración casual es un error.  No estoy diciendo que debemos estar con miedo de acercarnos a Dios; quiero decir que necesitamos tener el temor bíblico que se define como reverencia por el Dios del universo.  Jesús le dio al padre reverencia y por eso “Dios escuchó sus oraciones.”

Necesitamos tener el temor bíblico que se define como reverencia por el Dios del universo.

¿Con que frecuencia usted toma sesenta o incluso treinta minutos sólo para ministrar al Dios omnipotente?  ¿Cómo lo honra?  ¿Cómo lo expresa?  Usted puede abrir su corazón y su mente al Dios poderoso y postrarse ante Su presencia.

Confesar su Santidad, honrarlo, adorarlo, magnificarlo.  Confiésele su pecado, póngalo en el trono de su vida y sea humilde ante su presencia.

Solo Él es el Dios altísimo y sólo Él es digno.  Adorarlo con palabras, bendecirlo y rendirse ante Él, esto es honrarlo, y exaltar al Dios magnificente.

Cuando yo entendí cuánto Jesús reverenciaba a su Padre, empecé a orar la oración del Padre Nuestro de corazón.  Para hacerlo más real, desarrollé una manera persona de expresar reverencia.  Mientras que estaba en mi closet de oración, a veces ponía una toalla pequeña sobre mi brazo izquierdo y oraba: “Señor, ¿me dejarías lavarte los pies con mi espíritu en este día?  Me humillo ante ti Señor, me postro ante ti, Todopoderoso Dios” Esto no es una fórmula que le sugiero hacer.  Simplemente es la manera como me humillé ante Dios.

¿Porque debería hacer esto?  Lo hago por varias razones:

  1. Primero, porque el Dios del universo es completamente digno de Gloria. Esa es la razón número uno.  Dios es digno de toda nuestra alabanza y adoración.
  2. Segundo, su santidad demanda nuestra actitud de reverencia.  Yo uso la toalla apara recordarme que tengo una completa y absoluta dependencia de Dios.  Hago esto para que mi espíritu muestre reverencia ante Dios el Padre. Debemos de humillarnos con la postura que su Santidad requiere. La reverencia es un prerrequisito de la oración.  ¿Porque hay algunas personas que son efectivas y otras que no lo son?  Porque Santiago nos dice: “La oración eficaz del hombre justo (o mujer) puede mucho. Santiago 5:16 . La actitud de su corazón, la actitud de su ser, y la actitud de su alma debe estar alineado con humildad.
  3. Tercero, Satanás va ante Dios para condenarnos (Apocalipsis 12:10) Yo adoro a Dios para hacer una declaración al mundo de las tinieblas que está atacando mi mente y diciéndome que soy un perdedor o que nunca voy a lograr nada u otros pensamientos negativos que vengan a mi mente.  Cuando declaro que la santidad de Dios y declaro su reverencia y majestad, desarma pensamientos y espíritus malvados que trabajen contra mí.

Como la oración, la alabanza al Dios omnipotente es una de nuestras mayores armas.  Mi alabanza arregla tantas situaciones cuando yo reconozco a Dios por quien es Él.  ¡Gloria a Dios!  Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera. (Salmo 112:1)

Amigos, a fin de que tengamos la mejor relación con Dios, la relación por la cual El te creó, la relación que tú anhelas – debes de entender que Dios es Santo.  Debes dar la reverencia, el honor, la gloria y la majestad que se debe a su nombre.

Hoy, vamos a hacer eso juntos.  Vamos a la presencia de Dios ahora y mostrémosle nuestra reverencia y gratitud.  Busquemos su rostro sin buscar sus manos, y mostrémosle al Señor que reconocemos su Santidad, majestad, belleza y soberanía sobre toda la humanidad.